Grupo ZEN
El Zen, en sí mismo, no es una religión; pero puede ser una magnífica introducción para toda religión. La experiencia Zen es un buen humus o caldo de cultivo para iniciarse en cualquier religión; aunque ella misma, como tal, no se identifica con ninguna.
La experiencia Zen no está adornada de ningún pensamiento o sentimiento, de ninguna filosofía. Es un hecho puro, un hecho experimentado, de igual modo que el sabor del te es el mismo para un budista o para un cristiano; o, como para practicar la gimnasia sueca, no hace falta haber nacido en la península escandinava.
El Concilio Vaticano II y otros documentos de la iglesia recomienda que, con la debida prudencia, se utilicen las técnicas ancestrales que los orientales usan para meditar. Sirva un ejemplo:
“Consideren atentamente el modo de asumir en la vida religiosa cristiana las tradiciones ascéticas y contemplativas, cuya semilla había Dios esparcido en las antiguas culturas antes de la proclamación del Evangelio” (Conc.Vat.II, Decreto de Misiones Nº 18).
El Zen está jugando un rol importante en el diálogo interreligioso actual. Cada vez hay más Monjes Cristianos, que pasan largas temporadas en monasterios Zen, practicando con Monjes Budistas. Y asimismo, Monjes Budistas practicando en Monasterios Cristianos con Monjes Benedictinos o Trapenses. Pues sólo en la mutua hospitalidad y acogida pueden entenderse las religiones. También hay cada vez más laicos cristianos que van practicando Zen. De tal manera que el Zen más bien es un movimiento laico.
La Parroquia te ofrece dos espacios para la práctica de la meditación Zen:
Los martes de 18 a 19,30 h y los viernes de 20 a 21,30 h. Además de esto se tienen a lo largo del año algunos finales de semana y varios domingos de práctica intensa del Zen.
Martes 27 de octubre de 2009, por

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